XVI CONFERENCIA ANUAL DE LA CAF (12 septiembre 2012)

XVI CONFERENCIA ANUAL DE LA CAF (12 septiembre 2012)

 

El  5 y el 6 de este mes, en la ciudad de Washington, DC, con el auspicio de la OEA y el Diálogo Interamericano, tuvo lugar la XVI conferencia anual de la CAF, institución regional multilateral de crédito que promueve el desarrollo de los países de la región y este año cumple su 42 aniversario.

 

Tal como lo señaló Michael Shifter, Director de “Interamerican Dialogue”, se trata de una conferencia anual de debate de los principales temas de la agenda latinoamericana, con expertos de diferentes países y continentes,  y que cada año adquiere mayor relevancia internacional.

 

La conferencia contó con varios expositores de renombre y trató sobre los siguientes temas:  economía y desarrollo, violencia, crimen y narcotráfico, elecciones (México y Venezuela), relaciones USA-América Latina.

 

El discurso central del evento estuvo a cargo del ex presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, quien luego de hacer un recuento de la historia económica de la región, resaltó que a pesar  de los últimos años de crecimiento económico, y salvo por contadas excepciones (Brasil, México), los países latinoamericanos están aún muy lejos de salir del subdesarrollo y de alcanzar los niveles que tienen los países industrializados en materia de educación, innovación, ciencia y tecnología, infraestructura, competitividad. Fernández manifestó que la demanda de materias primas y alimentos generada por el acelerado proceso de industrialización que ha tenido lugar en la última década en China, ha determinado que América Latina (particularmente América del Sur ya que México, Centro América y el Caribe están más integrados a la economía de Estados Unidos) haya “vuelto al pasado” en procura de satisfacer dicha demanda y de esa manera beneficiarse de los altos precios de los “commodities”. El problema, señaló Fernández, es que nada asegura que dicho modelo sea sostenible, por lo que a la región le convendría ir a una transición, de un modelo basado en el trabajo intensivo a un modelo de desarrollo intensivo en capital,  tecnología y fuerza laboral educada.

 

Por otro lado, Fernández advirtió de las consecuencias negativas que podría tener para América Latina la profundización a nivel mundial de la crisis económica que aún persiste en los países desarrollados. Fernández indicó que para salir de la crisis hace falta, a corto plazo, políticas públicas para estimular la economía y reducir el desempleo. A largo plazo, dijo, es importante reducir el déficit fiscal y solucionar el problema de la deuda. Indicó que era importante el debate que se registraba sobre el tema económico en Estados Unidos y Europa, a la vez que elogió el trabajo desplegado por el Presidente Obama.

 

Lo dicho por Fernández con relación al retraso de América Latina y su relación de dependencia respecto de China fue luego corroborado y analizado por los expositores que participaron en los otros paneles. Así, por ejemplo, en la exposición que realizó el representante del Banco Mundial, Augusto de la Torre, éste expresó sus reparos sobre la poca capacidad que tiene América Latina para aprender de sus relaciones económicas con los polos de desarrollo, como fue el caso de la relación con Estados Unidos (en la que jugo el papel de proveedor de materias primas y consumidor de bienes y servicios) a diferencia de lo que ocurrió en la relación de los países asiáticos con el Japón, que salieron beneficiados en términos de desarrollo tecnológico  y de la creación de una red de actividad económica asiática. De la Torre manifestó que América Latina era considerada (como lo plantea la CEPAL) como el “granero y la cantera” de China a la vez que el consumidor de sus productos elaborados, pero que temía que esta conexión con el nuevo polo de desarrollo (CHINA) no aportará a su desarrollo tecnológico ni a crear una red económica latinoamericana. También resaltó las asimetrías entre los circuitos financieros y productivos, internas y externas,  así como la divergencia de intereses y dinámicas entre Brasil y el resto de la región en la relación con China.

 

En el panel “Es esta la década de América Latina? Desafíos del desarrollo pendientes” fue interesante notar la coincidencia de los expositores al señalar el surgimiento de los “nuevos sectores medios” en el tejido social, y la implicación económica y política que esto conlleva, sobre todo por la demanda creciente de dichos sectores por  mejores servicios públicos de calidad, como educación, salud, así como infraestructura.

 

Un punto importante de coincidencia también fue la necesidad de lograr una integración regional duradera, la cual, se resaltó, no radica en crear más instituciones burocráticas, sino en desarrollar proyectos tangibles, con la participación tanto del sector público como privado para su ejecución. El Presidente del BID, Luis Alberto Moreno, resaltó la importancia de fomentar el ahorro para poder invertir en el desarrollo. Indicó que la tasa de ahorro de los países latinoamericanos está muy por debajo de la de Europa, lo cual era una desventaja. En cuanto a la competitividad, Moreno subrayó la necesidad de desarrollar alianzas público privadas, y puso como ejemplo de ello a Chile y Colombia. Destacó, sin embargo, que estos países, a pesar de sus avances, se ven castigados por el bajo nivel que aún existe en materia de educación, investigación en ciencia y tecnología. Dijo que educación es la “asignatura pendiente” de los países latinoamericanos y en la que hay que concentrarse, pues es un área en la que la región puede obtener logros importantes.

 

Enrique García, Presidente de la CAF, resaltó que en el análisis había que tener muy en cuenta el nivel de desigualdad que existe entre los países de la región. Con relación al “gap” con los países ricos, citó un reciente estudio de prospectiva de la región hacia el  año 2040, según el cual para que América Latina pueda alcanzar en los próximos 25 años a los países industrializados, y resolver los problemas de pobreza, requiere un crecimiento sostenido con una tasa del 6% anual.

 

El panel sobre la situación de la criminalidad en América Latina resultó muy interesante, con expositores de Colombia, Guatemala, México, Perú, Uruguay. En el panel se subrayó la importancia de revisar las prioridades de la lucha contra las drogas desde una perspectiva latinoamericana. Se señaló el vinculo directo entre el tráfico de drogas y el incremento de la violencia y el crimen, aunque se aclaró que aquello también se debería a otras causas,  como es el caso de la debilidad institucional y la idiosincrasia de los países. Se subrayó que la producción de cocaína era el principal problema de la región, cuyo combate se debe priorizar. Sobre la despenalización se indicó que la única droga que podría ser considerada en ese sentido era la marihuana. Se manifestó que era irreal pensar en la disminución del consumo de drogas, por lo que era fundamental concentrarse en cómo reducir la producción.

 

Para el cierre de la conferencia se contó con la presencia del ex Presidente Jimmy Carter quien disertó sobre las “Perspectivas de las relaciones Interamericanas”. Carter se refirió a las relaciones entre Estados Unidos y América Latina a la luz de los progresos registrados durante su administración, cuando se acordó la restitución de la soberanía del Canal a Panamá. Subrayó que lamentablemente en la actualidad los Estados Unidos «no está haciendo lo suficiente en su calidad de “país grande” por traer paz y harmonía, comercio, entendimiento, y derechos humanos básicos, a los pueblos de América Latina”. Carter añadió que su predicción era que ninguno de los dos candidatos “considerará a nuestros vecinos del Sur como una prioridad, a menos que ocurra alguna crisis negativa”.

 

Después de su intervención, el ex Presidente Carter participó en una entrevista conjunta con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, que fue conducida por la periodista Claudia Palacios de la cadena CNN. A la pregunta sobre el estado de las relaciones hemisféricas en el marco de la OEA, Insulza destacó que hacía falta fortalecer la relación entre los países del continente, y que para ello era importante implementar lo propuesto por el Presidente norteamericano Barack Obama en la primera Cumbre de las Américas, cuando señaló que deseaba “hacer política con ustedes y no para ustedes”, para así evitar la division entre “sujetos y objetos” de la política. Sobre la posibilidad de que la relación económica entre los países de América Latina y los Estados Unidos,  principal socio commercial de América Latina, se debilite, Insulza expresó su confianza de que esto no ocurrirá, aunque resaltó que a medida que América Latina crece, aumentan las relaciones de la región con otros socios competidores.

 

Durante la entrevista al ex presidente norteamericano también se planteó el tema de Cuba. Carter reiteró su postura de levantamiento del embargo y de incremento de las relaciones comerciales, de fronteras abiertas, como parte de una estrategia para lograr cambios por la democracia y los derechos humanos en dicho régimen dictatorial.

 

Aunque en el programa de la conferencia no se había incluido de manera explicita el espinoso tema del desarrollo sustentable (relacionado directamente con el cambio climático) ni el delicado tema de los derechos humanos; ambos estuvieron latentes en la mente de todos los asistentes y fueron parte de  intervenciones y comentarios relevantes de parte de varios ponentes.

 

Fue justamente el ex Presidente Jimmy Carter, quien se refirió al tema de los derechos humanos en su exposición. Así, luego de destacar los esfuerzos realizados por su administración por estrechar las relaciones entre su país y la región, así como su política de defensa por los derechos humanos a nivel internacional,  subrayó que la lamentable relación que existió en el pasado entre los Estados Unidos y América Latina no puede hoy en día “ser usada como una excusa para desconocer los derechos humanos”. Si bien Carter hizo una critica general a toda la región,  por los errores dentro del sistema democrático, fue obvio que la crítica fundamental fue dirigida contra el abuso de poder y la violación de los derechos humanos en los países con regímenes autoritarios. De manera clara planteó la necesidad de fortalecer el “sistema Interamericano de Derechos Humanos” creado en 1979, y de defender la autonomía de la Comisión de Derechos Humanos, de las “presiones políticas”. Señaló que los Gobiernos no deben ver a dicho sistema como una amenaza a su autoridad, sino como una responsabilidad y obligación con los individuos que los eligieron. Expresó su alarma por la violación de los derechos humanos de los grupos de indígenas que se oponen a la explotación de recursos naturales, así como por los continuos ataques a la libertad de expresión.

 

Carter también se refirió a la necesidad de mejorar la observancia de los derechos humanos en el trato que se brinda a los inmigrantes ilegales latinoamericanos en ciertos Estados de los  Estados Unidos. Con respecto al tema de la lucha contra las drogas, coincidió en que se necesita incorporar nuevos enfoques a la vez que criticó  la venta indiscriminada de armas que se produce a través de la frontera con México, lo cual incrementa la violencia que surge del narcotráfico.

 

Con relación al desarrollo sustentable y cambio climático, el anfitrión de la reunión, Enrique García, aprovechó de la sesión de preguntas del público para subrayar que se debe hablar de “infraestructura sostenible”. García expresó que el gran error es que “muchos de los proyectos de infraestructura son diseñados por ingenieros y el tema de sostenibilidad ambiental aparece muy tarde en el juego” y que por ello hay “muchos problemas en varios países porque no se han hecho los estudios apropiados en esa materia”.

 

Refiriéndose al desarrollo sustentable y cambio climático, Alejandro Foxley, Presidente de CIEPLAN, de Chile, manifestó que la postura de la región era de esperar “que los países más avanzados se pongan de acuerdo en algo para regular este tema” para después los países latinoamericanos intentar “aproximarse a ello”. Foxley manifestó que hoy en día el tema de fondo en América Latina era el “desarrollo socialmente sustentable”. Alertó que si esto no se lograba se corría el riesgo de que el “populismo desatado” de pseudoizquierda,  de concentración del poder en “manos de unos pocos”  se expanda en la región.

 

De otra parte, el experto hindú, Harinder Kohli, Presidente de “Emerging markets”, quien participó en el panel “El surgimiento del nuevo Sur global”  hizo dos importantes advertencias respecto del desarrollo y el cambio climático. Por un lado alertó sobre la “trampa del ingreso medio” y del consecuente estancamiento que podría afectar pronto a una buena parte de los países en desarrollo en la región. Por otro, al referirse a las negociaciones del protocolo de Kyoto y post Kyoto, señaló que era equivocado continuar la discusión en términos de acusaciones mutuas, en un momento en que los países ricos producen menos emisiones que los países en desarrollo y emergentes, pues los efectos locales y globales de la contaminación nos afectan directamente a todos. Hizo notar también que actualmente es en los países en desarrollo donde más se siente la contaminación.

 

Kohli señaló que a medida que los países en desarrollo (China, Brasil, India) avanzan, la población busca reproducir el estilo de vida que existe en los países desarrollados, lo cual es imposible y un peligro pues el Planeta Tierra no cuenta con suficientes recursos: tierra, agua, minerales, petróleo, carbón, etc; lo que plantea la necesidad de crear un modo alternativo de vida, de producción y consumo, que reduzca la competencia por recursos naturales  y preserve la capacidad de recuperación del planeta. “Si el planeta se hunde, a donde van a ir los más de 6 mil millones y medio de personas de los países en desarrollo, acaso se van a poder lanzar en paracaídas? Todos nos hundiríamos” expresó.

 

Sin duda la CAF merece un reconocimiento, por la presentación de todos estos interesantes debates y reflexiones.

 

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REFLEXIONES PARA JULIAN ASSANGE (Julio 2012)

REFLEXIONES PARA JULIAN ASSANGE (Julio 2012)

 

Me puedo imaginar a Julián Assange dando vueltas dentro de su pequeña habitación en el barrio exclusivo de Knightsbridge, preguntándose qué suerte le deparará el destino, y tratando de imaginar a qué podría dedicarse en el Ecuador, en caso de que por algún acto de magia le permitan salir de la Embajada en Londres y viajar al país. Un detalle importante en el que no reparó mayormente el día cuando se habría forjado la alianza con el dictador a través de sus dos emisarios diplomáticos hace ya varios meses atrás.

 

Para alguien que nunca ha vivido en un país de la región de “Macondo”, tierra de viejos y nuevos patriarcas, le resultaría una verdadera sorpresa enterarse que las oportunidades son múltiples. Empezando por su actividad de “hacker”, que sería más que bienvenida de parte de la Secretaría de Inteligencia, donde Pablo Romero Quezada, reemplaza a su jefe de muchos años: Raúl Patiño. Recordemos que Romero fue Subsecretario Administrativo de Bienestar Social, donde era conocido por el pedido de “contribuciones voluntarias” para el “movimiento ciudadano” que estaba forjando el entonces super Ministro Patiño. En el nuevo puesto de  “inteligencia y control” de la sociedad, cumpliría la tarea fundamental de conocer hasta el más mínimo detalle los movimientos y planes de la oposición, hurgar en la vida personal de sus miembros, encontrar sus puntos débiles, con el fin de manipularlos, chantajearlos, o desprestigiarlos en el momento oportuno. Todo esto en coordinación con el comedido de Carlos Marx.  Algo muy fácil para Julián.

 

El experto australiano podría perfectamente dar cursos a los jueces de Correa,  sobre “manipulación informática en juicios y sentencias”, sin que queden rastros;  para que no vuelva a ocurrir lo del misterioso “Chuky Seven” durante el juicio a “El Universo”, y evitar así las impertinentes acusaciones de “manoseo de la justicia”,  y de persecución a los periodistas y medios independientes. El problema es que no lo van a dejar asumir dichas funciones, porque los jueces correístas son considerados “sirvientes” del líder, pertenecientes a una casta incluso inferior a la de los “asambleístas alza manos”, y por supuesto no forman parte de la casta y élite revolucionaria, ávida de conocer y departir de forma exclusiva “face to face” con el australiano. Además Correa está consciente de que, la oportunidad para llevarse US 80, 40 ó 3 millones de dólares mediante juicios ya la perdió, por lo que no va a insistir en esa fórmula.

 

Por supuesto tendrá también la posibilidad de acceder a puestos menos aburridos y más importantes, algo diferente; donde pueda usar trajes a la moda comprados en Harrods, que resalten su seductora figura, para combinarlos con las camisas bordadas marca “Correa” o “Patiño”,  o corbatas caprichosas, como las que utilizan en el llamado “circulo rosa”. Tendría donde elegir, desde un puesto en la Cancillería, donde ganaría además horas extra por las clases de inglés que durante el desayuno, almuerzo y la merienda le podría dar al Canciller monaguillo, e incluso al propio Correa,  y por supuesto a la mayoría de los embajadores  “a la carrera” de la “revolución ciudadana” hasta un puesto en la Fiscalía, cuyo titular por casualidad comparte toda una red de parientes en diferentes dependencias del gobierno con el dictador. Patiño sólo le pediría que por favor le ayude (planea pedírselo en navidades, antes de las elecciones, me contaron) a borrar toda huella de la “narcovalija” y de los “pativideos” y por supuesto de su vinculación con los difuntos Quinto Pazmiño y su esposa (el falleció de manera extraña y ella fue asesinada en su automovil) sin que llegaran a revelar aquellos pativideos inéditos que aducían guardar como “seguro de vida”. Chiriboga en cambio le pediría le ayude a librarse informáticamente de las múltiples denuncias que ha recibido por el caso “Palo azul” y otros escándalos de corrupción. En vista de que las consejerías para los gobiernos totalitarios aliados de oriente medio y del Alba ya están ocupadas, podría hacerse cargo de la correspondiente a los gobiernos autoritarios de Europa del Este. Con su red de contactos internacionales, de “estrellas de cine y millonarios de izquierda”, Assange crearía la atmósfera de boato y esplendor que requiere el “buen dictador” para que lo acepten en las altas esferas a nivel internacional en Occidente desarrollado, superando incluso a sus mentores de Venezuela y Cuba, de quienes aspira terminen por reconocerlo como su sucesor.

 

A Julián seguro le encantaría ser colaborador de Camilo Samán, donde manejaría el verdadero poder: el del dinero. Aprovecharía para obtener un préstamo para una sanduchería, o para comprar un ingenio azucarero, adquirir una camaronera, o una plantación bananera para exportar a Irán o Venezuela. De manera incondicional recibiría asesoramiento adecuado y junto con una pléyade de jovencitos impecablemente vestidos como él, con telas importadas de fina calidad, ser otro de los prósperos miembros de la nueva boliburguesía criolla.

 

Podría por supuesto ser el representante de los gobiernos aliados de la revolución. Entiendo que aún está vacante el consulado honorario de Siria, el de Irán, el de Bielorusia en Guayaquil, ciudad donde podría hacer grandes relaciones con los acólitos y amigos de la infancia de Correa recién cambiados a Samborondón, lugar de residencia de todo aquel que se de pisto de dirigente revolucionario del “socialismo del siglo XXI” como sería el caso del asambleísta “mimado” de Correa, Rolando Panchana, denunciado por haber traído sendos contenedores para amoblar su nueva residencia y del amigo íntimo, Ricardo Antón, acusado por la Contraloría por haber ocasionado un millonario perjuicio al Estado por la compra irregular de chalecos inservibles cuando estaba a cargo de la Comisión de Transito.

 

Assange, a través de sus nuevas conexiones empezaría a frecuentar los lugares más selectos, más “chic”, y exhibir para la envidia de los gigolós locales, sus dotes de seductor internacional de izquierdas. Se complacería en conocer que, de acuerdo a las leyes y moral revolucionaria correísta, en el Ecuador jamás se consideraría delito aquello por lo que se lo acusa en Suecia.

 

Los domingos, después de algún cumpleaños o matrimonio sonado (cuyas fotos se publicarían con él junto a los novios, en las páginas sociales) podría ir como invitado de honor de un selecto grupo a deleitarse, como buen revolucionario, desde una lujosa suite particular, de un partido de fútbol en el estadio Capwell. Seguro que en poco tiempo podría convertirse en dirigente de Emelec, equipo del que Correa es fanático, quien con sólo alzar el teléfono consigue millonarias “donaciones” de la PDVSA del dictador Chávez, para contratar los mejores del “deporte de masas”, lo que es motivo de orgullo para los partidarios correístas. Como nota folclórica, de regreso a Samborondón pasarían por los lugares que durante su juventud frecuentaba el máximo líder con sus amigos, para además de admirar algunos lugares turísticos, observar si hay alguna esporádica pelea callejera o un “hombre muerto a puntapiés” y que de esa manera Assange pueda comprender un poco como se forjó el carácter y espíritu del gran líder. Durante la temporada de playa podría disfrutar de los paseos en el flamante yate de alguno de los prósperos revolucionarios, quienes lo impresionarían con sus relojes de colección, pesadas cadenas de oro, y atuendos marineros de marca, reflejo de su nuevo buen gusto y refinamiento, resultado de la gran transformación que esta ocurriendo en el país. Y si le gustan los deportes y riesgos extremos tendría la opción de practicar el paracaidismo en Salinas, para lo cual no faltarían las advertencias y explicaciones del caso, de parte de algún edecán comedido.

 

Con sus dotes de comunicador podría perfectamente ser parte del pudiente grupo de los hermanos Alvarado, considerados de raigambre social cristiana, ex colaboradores de Mahuad y Abdalá Bucaram, y que hoy forman parte del selecto club de los revolucionarios “nuevos ricos”  como los calificó una ex aliada del movimiento indígena (actualmente perseguido por el gobierno) lo que le significó  enfrentar un juicio millonario, y que  hoy en día forma parte de la oposición de izquierda que acusa a Correa y sus amigos de traición y oportunismo. Lo más probable es que le propongan hacerse cargo de la “cuenta” para la estrategia de comunicación a nivel mundial del “nacional correísmo” y la difusión de los “aportes teóricos” del gran líder al pensamiento de izquierda sobre la “prensa corrupta”, trabajo que le permitiría en poco tiempo construir su propio emporio empresarial. Podría ampliar su actividad informática a la de encuestador, lo que aumentaría sus ingresos a la vez que daría mayor credibilidad a las  “encuestas” contratadas de Cuesta y Pérez, cuyos programas de computación fascinarían a Assange, sobre todo por su capacidad para multiplicar de manera siempre muy conveniente los resultados obtenidos.

 

Es cierto que los revolucionarios de la Sierra no se van a quedar atrás, y hasta por halagar a su líder (son burócratas experimentados y lo conocen bien)  invitarían a Assange a ser parte de su grupo. Fernando Cordero, Fander Falconí, María Fernanda Espinoza, Galo Mora (entre muchos otros importantes que por falta de espacio no cito), le harían varias sugestivas propuestas, le dirían que lo admiran, que es un genio, un revolucionario digno de servir a “Correan el magnífico” , le pedirían que les hable en inglés y en voz baja le dirían que no haga caso al pedido de colaboración de  “El Telegrafo” o “El ciudadano” pues son diarios sin ninguna categoría ni prestancia intelectual que nadie lee, y que son más una carga que otra cosa. En cambio si le recomendarían aceptar la invitación de TV Publica para una entrevista “warm” con  mucho “charm” (que le fascinan al líder máximo) y a través de los cuales podría tener acceso al  nuevo guru del periodismo internacional, Jorge Gestoso.

 

Con el compañero  alcalde de la ciudad organizarían una inolvidable ceremonia de condecoración; lo nombrarían “ciudadano de honor”, directivo del partido único ganador de todas las elecciones, le entregarían  la llave de Quito, lo llevarían en un lujoso “todo terreno” recién estrenado,  a conocer en un viaje de más de dos horas, el “nuevo aeropuerto”, en cuya ocasión le regalarían un poncho especial de última tecnología para las nubes de polvo. Habría una fabulosa recepción en la FLACSO, que probablemente terminaría con una buena guitarreada en alguna mansión boliburguesa de la “Izquierda Versallesca”, para usar la  expresión acuñada por Miguel Donoso y donde sólo asisten escogidos de la “familia”. Procurarían buscarle alguna actividad turística el sábado, para así evitar que sea testigo del bochornoso espectáculo del “enlace ciudadano” colmado de escenas esquizofrénicas de incontenible sarcasmo y rabiosos insultos, que los llena de vergüenza y les cuestiona su frágil sentido del honor. De una manera más reservada, el primo de Correa, Pedro Delgado, de mucho poder pero más modesto social e intelectualmente y con menos pretensiones que sus colegas revolucionarios de Quito y Guayaquil,  con residencia permanente en Miami donde recién adquirió una propiedad de US 385.000; a cargo de secretas negociaciones con Irán (todo lo cual fue objeto de una denuncia en Univisión) lo invitaría a una de las haciendas de su uso personal para una “corrida”, en la que no faltaría el buen vino y un exquisito asado. Delgado querría impresionar bien a Julián, y se esmeraría en demostrar sus cualidades de gran anfitrión internacional, aprendidas algo en Florida, pero sobre todo de sus visitas a Moscú y Teherán, y aprovecharía para hacer más de una demostración acrobática taurina. Una ambulancia estaría “por si acaso” asistiendo el evento. Justo en los postres le pediría su apoyo para unas cuantas transferencias secretas, que por supuesto serían “tillos”  (piece of cake) para el australiano.

 

En ambos grupos revolucionarios, de la Costa como de la Sierra, ya no le presentarían a sus coidearios, ex dirigentes, caídos en desgracia en las intermitentes guerras internas pero intensas del mundo de “Alianza País”, como es el caso de Diego Borja, Raúl Carrión, Roberto Cuero.

 

En poco tiempo conocería  todos los ministerios, subsecretarías y burócratas de alto rango, menos lo correspondiente a Petroecuador,  para prevenir que a futuro se le ocurra enviar “wikileaks” de lo que allí sucede y generar un nuevo escándalo.  Assange educadamente se excusaría sin embargo. En el fondo dichos personajes, ansiosos por hacer notar su refinamiento, categoría o poder, le parecerían (excepto por Ramiro González) aburridos, burócratas poco ambiciosos, bucólicos, en comparación con los listos y extrovertidos “hombres de negocios”, ex aliados del PRE en Guayaquil.

 

Está finalmente el grupo más poderoso, a nivel nacional e internacional, el “grupo Correa”, donde si bien hay una suerte de pugna por el poder económico y político entre sus miembros, Assange seguro encontraría una plaza como lobista internacional. Para demostrar su amistad les terminaría de revisar para su tranquilidad todas las transferencias necesarias a Bélgica, Suiza y otros países, trabajo que le generaría fama y una clientela espectacular entre los revolucionarios. También corregiría cualquier fuga de información sobre contenedores traídos de otros países y entuertos menores. Tremenda plaza!. Con su carisma y personalidad haría bien en  ofrecerse y servir de mediador para solventar las diferencias familiares. Estamos ya en campaña y sin duda podría ser parte de la comitiva para recaudar fondos a nivel nacional e internacional, así se empieza.

 

Aunque no sea su deseo, por lo menos en calidad de miembro ad honorem, en las noches de los martes, y de repente uno que otro sábado, le pedirían que brinde “una manito” al CNE, institución que requiere asegurar que se cumplan los designios de la de la “revolución permanente” de Correa.

 

Todas estas son posibilidades reales, aunque suenen cómicas y surrealistas, propias del submundo de la “revolución ciudadana”,  pero que si Julián se demora en viajar a Quito podrían esfumarse de un momento a otro, una vez que se ponga en evidencia que los beneficios de corto plazo de la alianza del “tal para cual” no justifican los perjuicios económicos y políticos de largo plazo, lo cual reviraría al dictador quien sin el menor reparo buscaría una “salida diplomática” para su extradición a Suecia.

 

Menudo dilema para Julián Assange, tomando en consideración también que en el caso de que sobreviva en la prisión de Correa,  tendrá igual que aceptar la posición que sobre su caso asuma el nuevo gobierno que restaure la democracia en el país el próximo febrero.

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LAS CABEZAS DE CERBERO (7 JUNIO 2012)

LAS CABEZAS DE CERBERO (7 JUNIO 2012)

 

Recuerdo que en una ocasión en Guayaquil, un conspicuo representante de Alianza País me decía que el problema de Rafael Correa era que estaba influenciado por una facción de gente inescrupulosa, completamente de derecha, cuya cabeza la representaban los hermanos Alvarado y que era la que más peso tenía en el gobierno. Por otro lado se quejaba de que la única persona de izquierda, con algo de poder que quedaba en el régimen, era Ricardo Patiño, quien libraba una lucha desigual contra la facción mayoritaria de derecha para que Rafael Correa y la «Revolución Ciudadana» no se desvíen.

 

Se lamentó y dijo que no entendía por qué  Correa se había rodeado de tipos como los Alvarado, Samán, Antón, Isa, Mera, y muchos otros, y finalmente reconoció que también tenía sus dudas respecto del propio «Presidente» pues era evidente que éste debía saber sobre los terribles escándalos de corrupción, empezando por los famosos contratos de su hermano Fabricio, hecho que había generado varias discusiones fuertes y provocado divisiones al interior del movimiento.

 

Lo expresado por este personaje ha sido confirmado por varias figuras conocidas, ex colaboradores del régimen, hoy en día en la oposición, a través de declaraciones a la prensa y medios. De manera directa lo volví a escuchar, con ciertas modificaciones,  en una conferencia en Miami, de parte de un joven disidente de Alianza Pais, de la facción también considerada progresista. Este nos reveló a un grupo de ecuatorianos que la facción de derecha del gobierno era mayoría y la más cercana a Correa, lo cual era determinante en la balanza de poder que existía dentro del régimen. Sobre Patiño comentó  que había perdido casi todo su poder y solo buscaba sobrevivir y acomodarse, dejando entrever que representaba una facción mas bien de “pseudo izquierda”, de tipo oportunista. Aseguró que en «Alianza País» había una profunda crisis moral, que no existían ideales, que la corrupción campeaba y que  la «gente de izquierda y progresista» ya no estaba en el gobierno.

 

Apesadumbrado señaló  que «lamentablemente cometieron el error de apoyar un candidato que consideraron carismático, sin percatarse de sus antecedentes y de lo peligroso que es actuar así en política, con la idea de que había una oportunidad de ganar las elecciones, pensando ilusoriamente  que después podrían conformar un movimiento ideológicamente fuerte para realizar las transformaciones que el país requiere». Con lagrimas en los ojos pidió perdón a los  presentes y confesó  que se sentía culpable de haber contribuido a  crear un gobierno totalitario de tendencia fascista y completamente corrupto.

En algún momento del diálogo, no recuerdo si fue él u otra persona quien lo hizo,  surgió el comentario de que se había creado un «monstruo».

 

Sin lugar a dudas, todas estas percepciones y criterios coincidentes de parte de distintos actores, militantes y ex miembros de alianza país, describiendo un gobierno dictatorial con varias facciones, cada una con sus intereses y grado de influencia propios, envueltos en un juego y lucha de poder, no pueden ser el resultado de la casualidad  y por ello mismo  constituyen una herramienta empírica muy útil para la comprensión y análisis  de la situación y dinámica de la política ecuatoriana. Pienso que no exagero al decir que se trata de una visión bastante objetiva de nuestra cruda y triste realidad, del quehacer político que vivimos,  digna de estudio por parte de académicos estudiosos de la política e historia y que parecería haber sido inspirada en aquel terrible personaje descrito por Virgilio y el

Dante: el “cerbero, monstruo fiero y cruel de tres cabezas el cual ladra y  mantiene a la gente sumergida en el fango”.

 

En lo que tiene que ver con el análisis de la generación de política exterior, vinculada directamente a la política y juego de poder interno, esta figura de las cabezas del gobierno “cerbero”, resulta muy conveniente y explicativa. Este es el  caso, por ejemplo, de las recientes medidas del régimen en materia de  política exterior, a cargo de Ricardo Patiño, que son presentadas en  la tarima política como triunfos de Correa a nivel internacional, con la intención de posicionarlo como el potencial candidato a líder regional, en reemplazo de Hugo Chávez, y que responden también al juego de poder interno.

 

Si hasta hace poco la balanza de poder al interior de “Alianza País” que anteriormente señalamos era casi totalmente favorable para una sola  de las facciones, hoy Patiño ha logrado equilibrarla significativamente gracias a esta astuta jugada. Por un buen tiempo tendrán que contar con su “cooperación” asegurando mucho más que su supervivencia.

 

 

Y es que si  a alguna de sus cabezas le debe Correa la orquestación realizada  a nivel internacional para que él  “brille y figure” como deseaba, es a su fiel seguidor: «Monaguillo de la Revolución Ciudadana», Ricardo Patiño. Después de haber deambulado por la mayoría de ministerios, con sus pativideos a cuestas,  y cuando se encontraba casi que escondido en el sótano de la Cancillería, con la dignidad por el piso y sin que nada le saliera bien para contentar al dictador, Patiño ahora sale «airoso» con una serie de iniciativas que hacen notar que si bien su facción no es numerosa, sí tiene un poder significativo,  y él personalmente cuenta todavía con el favor de su máximo líder y protector, así como de otros padrinos.  De manera muy hábil, soslayando el hecho de no saber idiomas, ni tener idea de diplomacia o relaciones internacionales, sin saber “sumar ni restar, ni leer ni escribir” como me dijo un conocido suyo, medio en serio medio en broma, Patiño ha sabido construir poco a poco un entramado de alianzas  internacionales con regímenes dictatoriales que ven en él una pieza clave para que el gobienro de Correa se mantenga en la línea y se comprometa cada vez más con la “causa internacional”, a cambio de satisfacer su deseo inmenso de protagonismo. Esto coincide con el rumor que circuló hasta hace poco de que Correa, en medio de una de sus acostumbradas rabietas, había amenazado salirse del ALBA, por “la falta de solidaridad y el papelón que le hicieron hacer” con ocasion de la Cumbre de las Américas”, situación que se habría revertido gracias a la oportuna mediación de Patiño.

 

A diferencia de los miembros del ala de derecha, que acaparan el mundo de los negocios  y  pingues contratos, una buena parte de los cuales en poco tiempo aprendió a comportarse como “ altos funcionarios”

pulcros, reservados y profesionales, con lujosos trajes y finas corbatas,  Patiño, mas chabacano, descuidado en su vestir, con poca cancha social y poco diestro en el arte de la comunicación y manejo con los medios,  posee en cambio la habilidad de maniobrar en las debilidades (psicológicas e ideológicas) de su cólerico jefe, y sabe como aplacar sus permanentes ansiedades. Conoce bien sus secretos y demonios; como tratar su «pequeño ego maradónico» y su obsesión por protagonismo, sabe leer su permanente cálculo y oportunismo político.

 

Es interesante anotar que según viejos rumores, y a juzgar por los hechos mismos, Fidel Castro al parecer no tiene una buena opinion de Correa, a quien consideraría un simple oportunista y atolondrado, sin ninguna formación ni convicción deológica. Sin embargo debido al posible agravamiento de la salud de Chávez, la falta de candidatos carismáticos (esenciales para los regimenes populistas y

dictatoriales) y a algunas demostraciones de “lealtad” y “compromiso ideológico” que se pudieran haber acordado, sería factible que el anciano dictador termine por dar su “bendición” al potencial nuevo líder. A nivel del ALBA la decision tendría como objetivo tratar de sostener la unidad del bloque de “países progresistas”

latinoamericanos, mantener su poder e influencia regional y continuar con sus ataques y campaña de desprestigio contra los organismos internacionales para su manipulación, buscar cooptar otros países de la región que sirvan sus intereses (con la consabida formula de reformas constitucionales, políticas populistas, régimen totalitario y permanencia indefinida en el poder) y continuar con la política de alianzas estratégicas con otros gobiernos anti democráticos de otras zonas geográficas.

 

A nivel de los intereses de lo que queda de “Alianza País” lanzar a Correa como candidato para substituir a Chávez, en caso de que este sufra un mayor deterioro de su salud, perseguiría varios objetivos

fundamentales: buscaría posicionar y aumentar la capacidad de negociación e influencia en terminos de balanza de poder a nivel internacional, del gobierno de la “revolución ciudadana” tan criticado y desprestigiado en particular en Europa y el continente americano.

Aspiraría contrarrestar las acusaciones de corrupción y violación de los derechos humanos formuladas por valientes periodistas y  medios independientes, y que se han reforzado por las denuncias de un gran número de disidentes de alianza país, que han contribuido a desenmascarar al régimen; intentaría contrarrestar también el discurso crítico de los movimientos sociales y progresistas, perseguidos por el régimen al igual de lo que ocurre en Bolivia y Venezuela, que califican a Correa de traidor y fascista, elemento de suma importancia y preocupación cuando se ve caído en las encuestas y se avecinan elecciones presidenciales.

 

Permitiría también que a  la larga, en caso de que Correa tenga que dejar el poder, y de que sea llamado a rendir cuentas a la justicia, este busque protección entre sus aliados y use como excusa, asistido de  costosos abogados y lobistas, su calidad de “líder progresista internacional» perseguido por el «Imperialismo» y la «Prensa Corrupta». Hay muchos observadores que piensan que Correa incluso se sentiría cómodo y contento si le dan la oportunidad de «irse a tiempo»

y es destituido por una revuelta popular, lo cual para él se considera sería preferible a ser derrotado en las próximas elecciones.

 

En esta gran tarea  y desarrollo de líneas estratégicas las cabezas del perro Cerbero tendrán que colaborar, como ya han demostrado que están dispuestos y  lo pueden hacer por intereses comunes, dejando a un lado sus diferencias “ideológicas”, sobre todo cuando la cabeza central se los dictamina. Tal habría sido el caso de la reciente entrevista concedida por Correa al padre de los “wikileaks” Julian Assange. Previsores como son, es muy probable que a estas alturas, luego de 5 largos años, junto con Correa, los miembros de las otras dos “cabezas” del gobierno, con sus maletas listas y las cuentas en orden, también tengan un plan b y c en caso de una retirada apresurada.

 

 

De ahora en adelante, bien asesorado por el ala de derecha, gobeliana, Patiño, mas seguro de su puesto, no se cansara de contar dia a día los triunfos internacionales del “nuevo líder regional”. Continuará dando campanadas y repitiendo que los oprobiosos juicios a los periodistas ecuatorianos, al diario el Universo, a los autores del «Gran Hermano», las violaciones a los derechos humanos, han sido por una “causa justa”, donde el fin: la «revolución» fascista, de defensa del estado autoritario y corrupto,  justifica totalmente los medios utilizados.

No podrá cambiar la historia, ni la memoria de la comunidad internacional  sobre Correa y sus otras dos cabezas, las imágenes están allí para siempre,  pero por lo menos temporalmente distraerá la atención.

 

Lo más probable ahora es que Correa, instigado  por  Patiño, pero bajo el asesoramiento mediático de los hermanos Alvarado, insista en su candidatura internacional de heredero del dictador Chávez, y redoble en sus sabatinas y reuniones del ALBA los ataques a la CIDH, sus arremetidas y chantajes a la OEA, sus declaraciones  grandielocuentes y apoteósicas  celebraciones por aire, mar y tierra, que terminan además en «canto y guitarreadas», otra  de las debilidades  del “gran líder” que sabe capitalizar su “amigo de la infancia”. Total, según ellos, no hay nada que perder, y si mucho que ganar.

 

En su política de alianzas con Cuba, Venezuela, Irán, Siria, Bolivia, Nicaragua, la ex Libia de Gaddafi, entre otros países, y sus ataques a los organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, sacrificando sobre todo posiciones tradicionales del Ecuador de defensa de los derechos humanos, Patiño no escatima en aprovecharse de los cuadros profesionales del Servicio Exterior Ecuatoriano.

 

Afortunadamente, salvo unos pocos inescrupulosos que han adoptado una posición servil, traicionando sus propios principios y los intereses de su país, la gran mayoría no se presta a las perversidades del régimen. Algunos de ellos, a pesar del sacrificio que significa sobre todo para sus familias, han tenido la valentía de enfrentarse abiertamente a las políticas que atentan contra los intereses del Ecuador, habiendo llegado al punto incluso de renunciar a sus cargos.

Son varios los Embajadores de Carrera jubilados que con dignidad han enfrentado los cobardes ataques del gobierno, dando el ejemplo al resto del Servicio Exterior.

 

Como la mayoría consciente de ecuatorianos, dichos diplomáticos saben que más temprano que tarde terminará este régimen de oprobio y se requerirá como nunca de su apoyo para restablecer el buen nombre del Ecuador.

 

La mayoría de los ecuatorianos tal vez nunca sepa de las diferencias y maneras de actuar de las cabezas del cerbero gobierno. Lo que sí es seguro es que sufren el “infierno” al que están sumergidos por el monstruo con varias cabezas de la dictadura, y están obligados a soportar a diario sus actos de totalitarismo e intolerancia, su corrupción descarada, su propaganda fascista y denigrante para lograr la complicidad de la sociedad, el incremento dramático del crimen organizado y el narcotráfico, el mal manejo de la economía, la destrucción de la naturaleza, el despilfarro de los recursos, la violación de los derechos humanos y ataques a la libertad de expresión.

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LA MARCHA POR LA DIGNIDAD (12 MARZO 2012)

LA MARCHA POR LA DIGNIDAD (12 MARZO 2012)

En el Pangui, tras un ritual ancestral del pueblo Saraguro, celebrado a orillas del río Chuchumblaza, unos pocos pero valientes ecuatorianos han iniciado la marcha de protesta «Por la vida y la dignidad de los pueblos». La «marcha» protesta liderada por el movimiento indígena, a través de la CONAIE y Pachakutik, concita la atención nacional e internacional, pues tanto dirigentes como simpatizantes tienen que enfrentar todo tipo de obstáculos y amenazas de parte del gobierno totalitario de Rafael Correa, habiéndose visto obligados a continuar gran parte de su recorrido a pie.Correa, haciendo gala de poder, desde el balcón de Carondelet la calificó de “fracaso” pero es obvio que su preocupación por el apoyo popular a ésta lo tiene en ascuas.

A diferencia de su concentración pagada del 8 de marzo, la legítima marcha de los principales movimientos sociales organizados inspira solidaridad, y a medida que cruza el corazón de nuestros andes va ganándose el respeto y la adhesión de miles de ciudadanos de diferentes tendencias, que ven en ellos la esperanza de retorno a la democracia.La protesta reinvindica tres puntos esenciales: por un lado plantea el rechazo a un régimen totalitario y autocrático, donde todos los poderes están en las manos de una sola persona; que no tiene miramiento alguno en violar los derechos humanos, ni límite en sus ambiciones de concentración de poder político y económico.

Un gobierno autoritario que utiliza al sistema de justicia para perseguir a sus detractores y se sirve de los órganos de control para proteger la corrupción de sus altos funcionarios.

Por otro lado la marcha es una denuncia al tradicional modelo extractivista, de exportación de materias primas sin mayor valor agregado, pero sobre todo de explotación indiscriminada de recursos naturales, incluida la «minería en gran escala y a cielo abierto», considerada como una de las modalidades extractivas de mayor impacto y daño ambiental.

Un modelo que mantiene intacto el estado clientelar y rentista y que como varios analistas ya han constatado favorece vía corrupción un proceso acelerado de acumulación de capital, para la consolidación de la nueva «boliburguesia» ecuatoriana; modelo demagógicamente presentado como un supuesto «socialismo del siglo XXI».Parte fundamental de dicho estado autocrático y de ese modelo extractivista, lo constituye un sistema de alianzas con gobiernos totalitarios, que se caracterizan por la violación de los derechos humanos y su maltrato a la naturaleza: Irán, Siria, Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, entre otros. En el caso de este último país, su aporte es fundamental tanto por su anunciada intención de explotar la minería a cielo abierto en territorios de alta biodiversidad del Ecuador con un contrato seriamente cuestionado, como por la concesión de créditos vinculados a las ventas futuras de petróleo. Si bien se trata de créditos en condiciones desfavorables para el país, que incrementan sustancialmente el peso de la deuda, estos son imprescindibles para un gobierno que a pesar de los ingentes ingresos recibidos gracias a los históricamente altos precios del petróleo, constantemente requiere de liquidez para subsanar sus déficits fiscales, realizar «obras de emergencia» y continuar la ejecución de sus políticas populistas.Las alianzas con gobiernos totalitarios ha perjudicado significativamente la imagen del régimen de Correa, pero lamentablemente también del país, situación que se ha agravado con la reciente avalancha de críticas y reclamos por la violación flagrante de los derechos humanos, los ataques a la libertad de expresión y libertades fundamentales. Igualmente el régimen es duramente cuestionado por permitir que el Ecuador se convierta en «centro neurálgico para la delincuencia internacional»; percepción reforzada por el reciente caso de la valija diplomática con 40 kilos de cocaína enviada a Italia con el pretexto de una «obra de teatro» para la «promoción turística».

Finalmente, y tal vez lo más importante de la protesta, vinculado a lo anterior, es que plantea la defensa de la dignidad humana, dignidad de los pueblos, de la sociedad, del país, pisoteada por un gobierno déspota que mediante un sistema de propaganda perverso, de manipulación social, diseñado por publicistas admiradores del «Doctor Goebbels», pretende hacer cómplice de las peores bajezas e infamias a la sociedad ecuatoriana en general, pero de manera particular a ciertos sectores, vulnerables socialmente, que son vistos como presa fácil de políticas clientelares, especialmente diseñadas con ese fin.Amparado en su lógica de que «el fin justifica los medios», la dictadura de Correa genera y juega con el miedo de la sociedad, fomenta con fines políticos y demagógicos el rencor en distintos niveles de la sociedad, sembrando violencia y agravando los problemas estructurales e históricos de exclusión y reducida movilidad social, que su gobierno tecnocrático y totalitario ha sido incapaz de atender de manera constructiva durante más de cinco años de desgobierno. Una administración sin principios que por afianzarse en el poder no escatima en dádivas populistas, algunas de las cuales podrían bien ser catalogadas en el mundo académico como prácticas de «soborno político» menoscabando cada día el capital humano de la nación.

Que diferencia entre la propuesta noble y desprendida que hizo, una vez elegido presidente después de cerca de 30 años de cárcel, pensando en las nuevas generaciones, Nelson Mandela: la construcción de una sociedad mas justa, que prioriza brindarle igualdad de oportunidades a toda la población en base a la educación en ciencia, arte y tecnología, pero sobre todo en valores democráticos, tolerancia y respeto a la dignidad humana. Un sistema multiracial y democrático, basado en la independencia de poderes, con un sistema de justicia independiente, incluso para los criminales que sostuvieron el sistema de apartheid y fueron los verdugos del líder africano. En el plano económico Sudáfrica lucha por diversificar su producción y reducir la pobreza, heredada del sistema de apartheid, cuya principal actividad económica, coincidentalmente, fue y continúa siendo la minería.Afortunadamente, esta marcha le dice ahora al «boliemperador»: No más corrupción, no a la minería a cielo abierto y la destrucción del medio ambiente, no al totalitarismo y la demagogia, no más sábados denigrantes de circo romano en los que se convoca a ser cómplices de una mente psicológicamente y socialmente perturbada, que encuentra placer en la burla y menosprecio a la dignidad de los seres humanos, la violación de los derechos humanos y el abuso del poder estatal contra los detractores del régimen.

Estimo que es un deber ético y una obligación moral de todos los ecuatorianos el apoyar esta marcha por «Por la vida y la dignidad de los pueblos». Es un momento histórico que exige desprendimiento y solidaridad de parte de todas las fuerzas políticas y ciudadanos que creen en los principios de la democracia, que respetan al ser humano y la naturaleza, sin discrimen de su condición económica o social, color de la piel, religión, género o creencia política. Es el momento de apoyar la unidad por la libertad y la democracia en el Ecuador.El 8 de marzo pasado, en Miami, frente al Consulado del Ecuador, un grupo de ecuatorianos de diferentes tendencias políticas e ideológicas, conscientes de la tiranía que soporta nuestro querido país, expresamos a la distancia nuestra solidaridad a quienes hoy nos dan ejemplo de valor y dignidad.Radio Colosal

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PREMONICION

PREMONICION (29 FEBRERO 2012)

 

Rafael Correa anunció ayer el «perdón sin olvido» para   los hermanos Perez, dueños de El Universo, el ex editor de opinión de ese medio, Emilio Palacio, así como para los periodistas Christian Zurita y  Juan Carlos Calderón. Lo hizo en un acto que fue retrasmitido por la televisión local, internacional e internet, luego de que el régimen recibiera la condena mundial por los juicios contra las personas mencionadas.

 

Vanos fueron los esfuerzos melodramáticos del actor político, Rafael Correa, ante las cámaras por aparentar ser la víctima de los medios y simular ser un hombre noble, de principios y escrúpulos.  A pesar de su «cancha» de cinco años con los micrófonos y todo tipo de público, esta ocasión lucía incómodo, molesto, como si sintiera el peso de la mirada de la opinión pública mundial y de los medios internacionales que lo habían calificado en los términos mas duros.

 

El salón amarillo lleno de cámaras y luces, un séquito de devotos cortesanos gubernamentales, el podio presidencial junto a los símbolos patrios, servían de escenografía para una puesta en escena  surrealista, con las mas variadas representaciones: un agitador que aparentaba ser un estadista, un político inmoral agarrado in «flagrante delicto»  que se autocalificaba de virtuoso, un dictador que pretendía ser un presidente democrático y  magnánimo, un oportunista que fungía de idealista, un político derrotado que intentaba mostrarse como vencedor, un hombre desequilibrado, atormentado por sus demonios, que aparentaba paz y serenidad.

 

Su ánimo parecía el de un ser atrapado, abatido, sin fuerza siquiera para gritar. Por su naturaleza populista y experiencia de vida, Correa ha estado acostumbrado a  desenvolverse con éxito en medio de la farsa de la política sin principios, pero en esta ocasión lo atormentaba por un lado reconocer su derrota frente a la opinión pública, y por otro saberse descubierto como el actor principal de la farsa.

 

El personaje actuaba incomodo. Parecía que sin quererlo, su fuero interno exteriorizaba la amargura de verse duramente derrotado por primera  vez en sus cinco años en el poder. Como si su mente llena de rabia no pudiera dejar de pensar en  las consecuencias de saberse descubierto ante el mundo en su temerario e infructuoso intento de acallar a como de lugar la libertad de expresión del Ecuador, con el fin de lograr la total impunidad de los actos de corrupción cometidos por un gobierno totalitario, disfrazado de democracia, en el cual  todos los poderes del Estado están bajo el control de una sola persona.

 

Previo el anuncio principal de su intervención: su decisión de «perdonar a los acusados y solicitar la remisión de las condenas que recibieron»  hizo un recuento tergiversado de la verdad, tratando de resaltar su supuesta calidad de líder  revolucionario que está enfrascado en una lucha desigual contra una  «dictadura» de los medios de información a nivel nacional y mundial. En esta ocasión, consciente de que lo observaba el mundo, se cuido de no denostar a los acusados con su expresión favorita de  «los payasos y los dueños del circo» como lo hizo ante la corte, la noche de la sentencia en la que se desbordo histriónicamente de placer.

 

Sin embargo, fue sobre todo en la parte medular de su discurso, en su argumentación del porqué del juicio de US 80 millones al Universo y a Emilio Palacio, donde Correa puso en evidencia su falta total de argumentos para pretender justificar una de las mayores infamias de la historia del Ecuador. Se limitó, como en otras ocasiones ante los jueces del proceso, a repetir que  el ex Editor de Opinión de El Universo lo acusó de crímenes de lesa humanidad.  Por supuesto no se atrevió a mencionar que la defensa de Emilio Palacio había desmentido categóricamente tal interpretación, hecha de forma antojadiza y con mala fe para justificar el ilegal juicio, todo lo cual tiene como respaldo el examen lexicológico y semiótico del Dr Hernan Rodríguez Castello, en el que se señala claramente que «En ese párrafo no se acusa al «Dictador» de ese «haber ordenado fuego” contra el hospital».

 

Como lo destaca Rodriguez Castello, no es verdad que en dicho párrafo se haya formulado dicha acusación. Hay que ser un desconocedor del idioma español, falto de sentido común, o simplemente tener mala fe, como es el caso de Correa, para interpretarlo de esa manera. En el artículo, como se ha aclarado en muchas ocasiones, se  comenta de una situación hipotética, en la que se señala que  a futuro un nuevo presidente podría acusar al dictador de haber «ordenado disparar a discreción».

 

Adicionalmente, el todavía joven político aclaró que no fue por la figura jurídica anacrónica del desacato por la que se enjuicio al Universo sino por la de injurias calumniosas (las cuales  son consideradas como similares para el caso de altos funcionarios públicos) para luego decir muy suelto de huesos, a manera de concesión a la CIDH,  que  estaría dispuesto a debatir el tema de la despenalización de los juicios por calumnias,  aunque sin imposiciones. Luego, al parecer saliéndose del libreto, con su acostumbrada risa nerviosa, se atrevió a decir, en un tono medio en serio medio en broma, que lo haría a cambio de que Estados Unidos elimine la pena de muerte «porque molesta bastante la doble moral».

 

Correa de esta manera, traicionado seguramente por su conocida inestabilidad emocional,  daba a entender que armó todo un escándalo nacional e internacional por un tema que él admite merece ser debatido y que está dispuesto a negociar a cambio de propuestas disparatadas. Miraba taimado a las cámaras, pensando quizá que nadie le creía ya, pues era obvio que había sacrificado los intereses nacionales por sus desmedidas ambiciones. Igual de asombroso es su comentario sobre la independencia que tienen los miembros de la CIDH respecto de cualquier injerencia de los Estados, poniendo al descubierto su pensamiento totalitario, así como su desconocimiento total de filosofía política, disciplina fundamental no sólo para un jefe de estado sino también para un economista.

 

El disparatado discurso de Correa, huérfano de argumentos, terminó con el consabido perdón de los acusados. En esta parte de su declaración, Correa se limitó a decir con aire simulado de solemnidad, que había tomado dicha decisión  en el seno de su familia y compañeros más íntimos, pero sin dar  ninguna explicación del porqué de la misma, arrojando más dudas sobre la sinceridad de sus palabras iniciales en las que había resaltado la importancia  de la lucha revolucionaria contra la dictadura de los medios y el gran capital, de la cual los acusados son supuestamente parte fundamental. En su mentalidad totalitaria resultaba innecesario dar explicaciones sobre las decisiones que a él simplemente «le da o no la gana»,  que fue justamente su respuesta a una periodista que en los días del juicio por el caso el Gran Hermano se atrevió a preguntarle por qué no enjuiciaba a su hermano Fabricio, quien había dicho que él sí conocía de sus contratos.

 

Comentó brevemente que no conoció de los contratos de su hermano, y por supuesto no aprovechó para explicar por qué lo había nombrado tesorero de campaña del 2005 ni por qué lo mantuvo a su lado por varios años de gobierno, incluso varias semanas después de la publicación en el diario Expreso de la extensa investigación realizada por los autores del Gran Hermano. En su mente evitó plantearse estas interrogantes. No le interesaba recordar que con el ánimo de salvar su imagen frente al escándalo de los contratos, algunos meses atrás el mismo se había puesto en evidencia al declarar a la prensa que su hermano desde pequeño había tenido tendencia a la corrupción, a la ideología de derecha, a tener amigos mafiosos.

 

Correa expresó que hacía tiempo había decidido, en su corazón, otorgar el perdón, pero es obvio que esto tampoco tiene sindéresis con el resto de su discurso. A manera de ejemplo, y para este fin el juicio contra los periodistas Calderón y Zurita sirve muy bien. Por qué razón,  si ya había decidido «hacia tiempo» el anunciado perdón, apeló la sentencia del juez que los condenaba a pagar dos millones de dólares, solicitando que se incremente nuevamente a 10 millones, como había sido al inicio del juicio?

 

Como era de esperar su discurso terminó con grandes aplausos y felicitaciones. No faltaron por supuesto las alabanzas de su corte, empezando por su Canciller, quien vivamente emocionado lo describió como  «líder histórico» capaz de actos sublimes de nobleza, propios sólo de los revolucionarios escogidos.

 

Correa, sin embargo, se retiró malhumorado, con el ánimo desencajado, alicaído. Daba la impresión de que a pesar de sus delirios y sed incontrolable de venganza inmediata, estaba consciente de que había sufrido una seria derrota política, la más dura de asimilar para su gobierno. No tiene a quien culpar ahora, sólo a sí mismo y esto lo agobia.

 

EL personaje Correa, quien inevitablemente nos trae a la memoria a los diferentes dictadorzuelos descritos por Carpentier, Garcia Márquez, Vargas Llosa, y muchos otros de la literatura latinoamericana, presiente que ha desencadenado una crisis de estabilidad política de impredescibles consecuencias, y que de esa manera ha puesto en  riesgo su gobierno y futuro personal. Terminado el fallido juicio, al recordar los terribles sucesos del 30 de septiembre, provocados por el dictador; al  verlo de repente derrotado como hoy,  uno no puede dejar de pensar en que, por esas paradojas de la vida,  por culpa de su forma incontrolable de ser, por su intolerancia y visión totalitaria del poder, la  hipotética situación descrita por el ex Editor de Opinión de El Universo, podría  convertirse  en una  trágica premonición de su futuro político.

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